6 abr 2013


Y a veces me pregunto si sólo será un mal día. Si no será simplemente un error, una equivocación. A veces comprendo lo difícil que es. Las lágrimas no salen de la impotencia que siento por dentro. Me pregunto si hice bien, si es justo entregarme por completo para luego, fuera del calor de tus brazos, encontrarme con la cruda realidad. Que nada es un cuento de hadas, no te engañes, princesa. Que no es la dulzura, también es la indiferencia, el dolor. Que a veces me doy cuenta de que no somos un solo mundo, si no dos muy diferentes. Por mucho que quiera compartir mi vida, dártelo todo, tú nunca podrás hacerlo.
A veces me pregunto si todo es cuestión de suerte. Pero qué puedo hacer, si cada vez que empiezo a ser feliz la balanza se equilibra de nuevo y la infelicidad llama también a mi puerta. ¿En qué momento se desequilibró? ¿Por qué a veces todo sale mal? No es por ti, tampoco es por mi. Es el Karma, cariño. Está claro que en este mundo tan injusto no se puede ser inmensamente feliz.
Pero bueno, eso es algo con lo que podemos vivir, ¿no te parece? Mientras tú seas mi buena suerte yo puedo soportar todos los días de lluvia.

Pero prométeme que caminaremos siempre bajo el mismo paraguas.
Entonces bailaremos bajo la lluvia, y tú serás mi refugio.

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