5 abr 2013

Nacimos para ser felices, no perfectos...

Pero puede que las dos cosas estén relacionadas, y vos no sepas verlo. O quizás solo soy yo, que estoy en una mala época. Tocada y hundida, como los barcos. Quizás tu eres mi naufragio. Y ahora que lo veo, nadie me va a lanzar un chaleco salvavidas. Nadie me va a ofrecer su trozo de madera en medio del frío océano, ni va a morir por mi. Y VOS menos que nadie. Que tengo que despertar y empezar a vivir. Que mía es la culpa por no dejar soñar, pero también es la tuya por no darme motivos para ser feliz. No te estoy pidiendo el mundo, cariño. Solo son pequeños detalles. Un mensaje para ver si he llegado bien por la noche, una llamada perdida, una flor, unas palabras, un "qué linda estas hoy". Que bueno, no soy linda, pero me arreglo para vos, como mínimo podías decir algo, ¿no te parece? Es verdad que no hemos venido a esta vida a ser perfectos, pero si tu me lo dices de vez en cuando, la felicidad estará un poco más cerca. 
                                  Y no tan lejos como la siento ahora.


Tocada y hundida, ¿recuerdas? 
Porque si me hundo, sólo espero que el vacío no sea demasiado profundo,
porque sé que no estarás para agarrarme.
Y a partir de ahora soy yo. Yo sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario